sábado, 8 de octubre de 2016

DIARIO CRITICA, SUS ILUSTRADORES (1913-1941) en el MUSEO del HUMOR






Inauguración Sábado 8 de octubre de 2016 - 17 horas

En el Museo del Humor - Av. de los Italianos 851 - C.A.B.A


Diario Crítica - Sus Ilustradores (1913-1941)
Un Retrato de Época

Obras de Juan Carlos Alonso,  Cristobal Arteche,  Antonio Bermúdez Franco, Ramón Columba, Fernando Fresno, Andrés Guevara, Pascual Guida,  Guillermo Facio Hebequer, Juan Carlos Huergo, Arturo Lanteri, Luis Macaya, Ermete Meliante, Clemen Moreau, Bruno Premiani, Dante Quinterno,  Arístides Rechain, Pedro de Rojas, Juan Sorazabal, Diógenes Taborda, Ernesto Scotti, Mario Zavattaro.
Colección Museo del Dibujo y la Ilustración

 




Crítica, el diario ilustrado
Podemos aseverar sin temor a equivocarnos, que el diario Crítica desde sus comienzos, le otorgó a las ilustraciones un espacio que las otras publicaciones hasta ese momento no les brindaban.
Durante muchos años la Dirección de Arte del periódico, estuvo a cargo del ilustrador español Pedro de Rojas quien además de caricaturista era poseedor de una rara habilidad para la reconstrucción gráfica de los hechos policiales a las cuales se les otorgaba un lugar preponderante.
En sus comienzos las doce páginas que componían la edición tenían ilustraciones, cuatro eran dedicadas a los deportes y el turf se llevaba tres de ellas. Diógenes “El Mono” Taborda se encargaba de las ilustraciones debido a su gran pasión por esta actividad, a tal punto que cuando tuvo su propia publicación, la misma se identificó con el nombre ‘Hípicas de Taborda’.  Cabe mencionar que “El Mono” también colaboró en la realización de los bocetos de ‘El Apóstol’, película satírica de dibujos animados realizada por el pionero Quirino Cristiani en 1917.
Un grupo de dibujantes que ya habían ganado renombre en publicaciones anteriores tales como el periódico ‘Don Quijote’ y las revistas ‘Caras y Caretas’ y ‘Fray Mocho’, formaron parte del staff de Crítica, entre ellos José María Cao Luaces considerado por algunos historiadores el padre de la caricatura argentina, Luis Macaya, Arturo Lanteri, Mario Zavattaro y Juan Carlos Alonso quien firmaba sus dibujos con el seudónimo ‘Piquillín’.
El dibujante Héctor Rodríguez crea su personaje ‘El Nuevo Rico y su mayordomo Federico’, popularizando la frase ‘Federico… a casa’, y Pascual Güida realiza las caricaturas a tal velocidad que le vale ser definido como ‘un dibujante con propulsión a chorro’.
También derramaron su talento a través de sus dibujos, Antonio Bermúdez Franco artista plástico,  ilustrador y caricaturista dueño de un trazo sorprendentemente moderno para la época, Juan Sorazábal dibujante paraguayo, Bruno Premiani autor de las históricas planchas de biografías, León Poch, Andrés Guevara, Arístides Rechain, Gregorio López Naguil, Lorenzo Molas, Manuel Silva, entre otros.
Tal vez merezca un párrafo especial por su trascendencia posterior, Dante Quinterno, discípulo del ‘Mono’ Taborda, quien resulta autor de la tira ‘Un porteño optimista’, que luego muta por ‘Aventuras de Don Gil Contento’ considerado antecesor lejano de su célebre personaje ‘Isidoro’.
A partir del año 1933, comienza a entregarse con la edición de los sábados, un suplemento  de ocho páginas, la Revista Multicolor, que sorprendió por lo moderno de su gráfica y la calidad de sus ilustraciones.
Como dijo el profesor Roberto Baschetti en una clase dictada en la Universidad Nacional de La Plata en el año 2000, esta conjunción de brillantes escritores y poetas con dibujantes magistrales, lo convirtieron en “… el diario más original y novedoso que hayan leído los argentinos”.
Hugo González Castello
Vicepresidente – Museo del Dibujo y la Ilustración (MUDI)


 
El domingo 5 de noviembre de 1939 dos hechos conmovieron Buenos Aires: después de cruzar el Atlántico plagado de submarinos alemanes atracó en su puerto el vapor francés Massilia, mientras que en el hipódromo de Palermo, un caballo: Romántico, le permitía a su dueño Natalio Botana director del diario Crítica, embolsar 50.000 pesos al ganar el Premio Carlos Pellegrini, una fortuna en esos tiempos
El Massilia traía al exilio a 147 “rojos” partidarios de la derrotada República Española entre quienes se encontraba el dibujante Mauro Cristóbal Arteche.
Confinados en el barco como delincuentes, incomunicados y vigilados para que no se asomen al exterior, esperaban los transportes que los trasladarían a Chile, Bolivia y Paraguay, sus destinos programados.
Pero la decidida intervención de Botana y su diario, principales actores en la defensa de la República Española primero y de los refugiados republicanos después, permitió que algunos de ellos, entre los que se encontraba Arteche, pudieran quedarse en Buenos Aires.
Para lograrlo comprometió su poder, su influencia y el dinero del premio para presionar desde el presidente Ortiz, hasta el último empleado del Ministerio del Interior, la aduana y la policía. Así consiguió para 50 exiliados el permiso legal para que residan en nuestro país.
Lo que después ellos hicieron con su trabajo en la Argentina es historia conocida, parte de la misma se condensa en las ilustraciones de Arteche que aquí se muestran.
Lorenzo ‘Lolo’ Amengual









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